Hace 20 años me di cuenta de que estaba viviendo un momento histórico. Caía un muro físico que aislaba sueños y esperanzas. (Seguramente pasará como con mayo del 68, que cualquier intelectual de medio pelo, cualquier "tertuliano" radiofónico, estaba esos días en París y ahora muchos idiotas dirán lo importante que fue aquello en sus vidas).
Pero en esos momentos de mis 18 años poco me importaba esa caída. Miraba las imágenes por televisión con la emoción de un testigo lejano, que disfrutaba de ese espectáculo maravilloso, pero que lo hacía desde un respetuoso silencio. Mi vida, tal y como la entendía hasta entonces, se iba a la mierda: mis padres se separarían en breve, odiaba la carrera de aparejadores que acababa de empezar y un par de pequeñas úlceras en el estómago me hacían polvo.

Pero el tiempo pasó. Las discusiones de mis padres pasaron. Estudié lo que quise. Y recuperé completamente mi maltrecho estómago. Derribé ciertos muros.
Muros que nos seguimos encontrando cada día, unos más altos y otros apenas de un palmo. Lo único que me interesa de forma más o menos recurrentes es cómo derribar esos muros. Esas mierdas que nos venden como una protección, pero que en realidad sólo sirven para aislarnos de nuestras vidas. Cada vez que me dicen que no puedo hacer algo se me hincha la vena y...
Besos en los morros,
Dani
12 comentarios:
Más que los del exterior, los que de verdad joden y te dejan huellas profundas y a veces imborrables son los muros interiores, los que sin saber cómo ni por qué se levantan en lo más profundo de uno mismo; esos son muy difíciles de derribar; saludos y un abrazo.
Este verano comprendí en Berlín la verdadera dimensión de lo que ocurrió en esta ciudad durante el siglo pasado, teniendo como colfón final más representativo la caida del muro... quería escribir un post sobre loque sentí allí este verano, quizás ahora sea buenn momento.
derribemos los muros! aunque a veces son necesarios para aislarnos de los demás y que no nos molesten.
nadie lo ha dicho, pero el muro cayó porque estaba totalmente horadado con mis túneles.
mira que no querer ser mi amigo...
pues yo recuerdo que no me acuerdo de nada.
me da algo de vergüenza pero es lo que hay.
Manuel, esos son los únicos muros que cuesta derribar de verdad.
Nacho, yo estuve allí hace 3 años y se te queda el cuerpo helado pensando en todo aquello.
Rata, ya soy tu amigo. Bajo otro pelaje, eso sí.
Chulo, tu casi no habías nacido...
Acho! ya me hace más ilu leerte a ti que a Pérez Reverte, además tú eres mi amigo y Pérez Reverte no, y encima eres del atleti, jajaja.
Stani, que yo soy merengón desde que nací, coño... Además, Perez Reverte es de tu tierra.
Pues recuerdo que pensé que se vivía un momento histórico. En cuanto a los muros, me pasa como a ti, pero tiene razón Manuel. Los peores muros son los que nos imponemos, pasa como con la censura, el mayor censor es uno mismo.
A mi me pareció curioso. Era como tener la certeza de que todo lo que parecía imposible con el tiempo cambia.
Pero el tiempo es el tiempo y aunque cambie hay cosas que mis ojos no verán.
Aún queda mucho por derribar!
Buena entrada.
En lo personal espero hacerme tan fuerte que no necesite ningún muro nunca, para mí.
Y que además pueda superar los que se presentan todos los días.
PD. Que susto me ha dado Stani.. creí que te habías hecho colchonero.
Yo sí me acuerdo. Siempre he sido un flipado por la historia y con 19 años ya llevaba yo unos cuantos tochazos sobre bloque comunista, sobre cómo se construyó, el puente aereo de abastecimiento... Yo me quedé alucinado por cómo se precipitaron los acontecimientos. La rápida reunificación me pareció ya algo directamente increíble. Si fui consciente de que vivía un momento histórico, quízá el más importante que he presenciado junto con el 11-S.
Levantar muros para solucionar problemas, en política mundial o alrededor de cada individuo,nunca es solución para nada. Abajo con ellos
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