Los recursos son limitados. Siempre. Esta empresa llamada "vida" nos ha proporcionado miles de cosas maravillosas. Y nos ha jodido con un montón de gilipolleces inservibles. Esos recursos limitados se nos escapan entre los dedos de las manos, como los billetes de 50 euros en una tienda de bicis.
Y cada vez creo, más firmemente, que la vida se trata de priorizar. De saber qué es lo que de verdad te llena... y qué es lo que llena llena el tiempo de mierda. Y se trata de eso, precisamente, de buscar el oro entre el estiércol.
La cosa no es fácil, pero cada uno debe buscar y tomar decisiones. Decisiones que persigan la excelencia. Por que, dado que el universo es infinito y el tiempo es un suspiro, debemos dejar al menos que, en estos momentos efímeros, nos rodeemos de lo mejor.
Comida que nos nutra. Conversaciones que alimenten el alma. Lecturas interesantes. Objetos que embellezcan nuestro entorno. Entrenamientos verdaderos, en nuestro caso. Encuentra todo aquello que tiene sentido y destrona la mediocridad. Destierra las horas perdidas. Los minutos malgastados que echaras de menos el día que te encuentres con la Parca.
El viernes salí de nuevo con la bici. 2:10, a una media de 25km/hora, otra vez, y con 143 vatios de media. Lento, pero contento. Después, inmediatamente, me calcé las zapatillas y corrí 20 minutos para completar esas 2 horas y media de un viernes que pensé perdido a la hora de comer. El esfuerzo trajo alguna secuela en la parte trasera de la rodilla y hoy he preferido ser conservador. El test lo postpongo a otro día (esta semana, espero).
Siguiente vídeo, de otra canción de la iPod. "Going home", de Mark Knopfler, banda sonora de "Local hero". Empieza despacio, para bajar algo las pulsaciones, y acaba de forma grandiosa, de manera que la zancada se avive y el corazón nos muerda el espíritu.
Besos en los morros,
Dani
P.D. El dolor es un elemento físico que no podemos evitar. Pero el sufrimiento que produce sí es evitable. Es el reflejo consciente que queremos darle al dolor. Tratemos de aceptar el dolor como parte de la vida, pero no le demos el placer de la victoria. Que el sufrimiento sea controlado para hacernos más fuertes que ese dolor.