Una ex-compañera de trabajo es aficionada a casi cualquier cosa que suene esotérica, o difícil de explicar, o que se salga de los límites convencionales en cuanto a medicinas alternativas, corrientes de pensamiento, religión, etc. Practicante de reiki, seguidora no habitual de un maestro Zen, lectora de "La enfermedad como camino"... Baste decir que es argentina y que su madre, a pesar de ser más que octogenaria, está "peor" que la hija en este sentido.
Yo le decía siempre a María (por que así se llama) que no podría tomarme demasiado en serio esas cosas por que, de encontrar una verdad absoluta (o todo lo absoluta que pueda encontrarse), estoy seguro de que cambiaría mi vida absolutamente. Me imagino como Pablo, camino de Damasco, subido en mi burrico y, después de -por ejemplo- una sesión de introspección para desmontar el Ooom de yoga, algo me hiciera besar el polvo de por vida. No quiero correr riesgos. Bastante tengo con haber encontrado el triatlón (y algo más) y sufrir cuando, una vez vista la luz fuera de la caverna platónica, no puedo centrarme al 100% en esas verdades.
Entiendo algunas filias y muchas pasiones. Comprendo que un foco te deslumbre y te joda vivo el resto de tu puñetera existencia. Comparto ciertas búsquedas. Pero me dan miedo.
Y es que me ha picado un bicho muy malo. Un bicho que te vuelve jodidamente lúcido y "posibilitador". Me estoy interesando por la mecánica cuántica y su aplicación en un mundo de física Newtoniana. Y eso es peligroso.
Que nadie se piense que voy a estudiar física de verdad. Reconozco que fue la primera opción que marqué en mi acceso a la universidad, allá en el pleistoceno, pero entonces me interesaba la astronomía (que cada vez se asemeja más a la física cuántica). También reconozco que he curioseado estos días con la web de la UNED, pero más centrado en ver qué me estoy perdiendo que otra cosa. Más bien estoy indagando en una especie de "física cuántica para dummies".
Al turrón... Me parece alucinante lo que supone que la realidad que nos circunda es una de las
posibles realidades "reales". Pero que hay más, y todas al mismo tiempo e iguales de verdad, aunque no las sintamos. Me deja a cuadros que, bajando al nivel de la física cuántica, casi cualquier cosa es posible (como por ejemplo, y no es un chiste, que yo
sea capaz de ganar en el IM de Hawaii). Y, lo que más me estimula, que nosotros seamos creadores del futuro que imaginemos. Que podamos modificar el futuro, incidir en él de forma
determinante, con lo que pensamos o sentimos. Que todo está conectado.
Todo. Desde el principio y hasta un supuesto final. Me estoy quedando completamente a cuadros.
Tan a cuadros como cuando un menda dijo que es la tierra la que gira alrededor del sol y no al revés. Como cuando un tipo dijo que el mundo NO era plano. Como cuando a alguien le dio por pensar que existía algo llamado circulación sanguínea. O como cuando un pelanas demostró que el tiempo no es una constante. En algunos casos esas personas acabaron mal. En otros, simplemente nos hemos tomado sus pensamientos como una curiosidad. Pero todos los paradigmas (muchos más de los citados) rompieron unas barreras altas como murallas.
Llegará un momento no muy lejano en que nos parecerá normal emplear un tiempo diario en visualizaciones, en pensamientos positivos, en "fabricación" de porvenires. En pensar que, todo aquello que es pensable es realizable. De verdad. Os invito a teclear en youtube "
Y tú qué sabes" y a pasar una tarde dándole al coco.
Y ahí ando, buscando ciertos puntos que, además de entrenando, me ayuden a pasaros por encima en el próximo IM en el que nos encontremos. Quizá Mark Allen ya encontró algo de todo esto con su amigo Brant Secunda (echad un ojo al blog de
Talin en su post del día 8)
Alguno dirá que lo primero que tengo que hacer es ir a un IM vestido de corto. En ello estamos. Pero creo, sinceramente, que todo suma.
Besos en los morros,
Dani
P.D. En la provocación de la alergia al huevo que tuvo Álvaro el pasado viernes la cosa se torció (terriblemente) y tuvieron que pincharle adrenalina y otras lindeces, a parte de ponerle ventolín y lo que se os pueda ocurrir. Choque anafiláctico, creo que lo llaman. Acojone paternal lo llamo yo. Se pasó el viernes rojo, como un inglés al tercer día de llegar a Benidorm, y blanco, como el día en que los mismos llegan desde Birminghan, el sábado.
P.D. 2 Paula ha pillado un hongo en el trasero y estamos con una cantinela nocturna cada vez que le roza el pañal o hace aguas mayores o menores. Tiene el culete fatal y, a pesar de la pomada que nos ha recomendado la pediatra, parece que la mejora es muy lenta.