miércoles 30 de septiembre de 2009

Crash

Anoche vi la película, tumbado cómodamente en el sofá de casa. Después de repasar el catálogo de miserias, desgracias y demencias variadas, uno vuelve a comprobar la suerte que tiene.


Por la noche, casi a la 1, me metí feliz en la cama. Con una amplia, muy amplia, sonrisa.

Hoy es el último día de descanso antes de los entrenamientos "reglados". Tengo muchas ganas de que un papel que me mira desde la puerta de la nevera me recuerde lo que tengo que hacer.

Besos en los morros,
Dani
P.D. El domingo cayeron 70km con la Slice. A ver si encuentro un minuto extra y cuelgo fotos.

lunes 28 de septiembre de 2009

Pequeños detalles

Ser un dandi, comportarse como un caballero, no requiere de tanto esfuerzo. Apenas consiste en reparar en pequeños detalles, en ser educado, en rodearse de cosas y personas "bellas". No es cuestión de dinero, ni de lujos, ni de falsas poses o imposturas. Se trata de apreciar lo excepcional, la excelencia, la tremenda pureza que se encuentra en todo lo que nos rodea.

Tener un cierto estilo personal, un algo diferencial. No sorprenderse por una cierta decadencia y ser capaz de mantener una conversación, apreciando los matices. Disfrutando de los sueños por cumplir mientras se paladea un pasado ya extinto.

Sólo si disfrutas serenamente el aroma de una sardina serás capaz de entender cualquier manjar.



Besos en los morros,
Dani

miércoles 23 de septiembre de 2009

Mercadillo

Voy a ir haciendo sitio a los nuevos juguetes en casa y necesito liberar pequeñas joyas:

- Pareja de ruedas Karbona Time Speed, de 85mm para tubular y núcleo Shimano. La trasera tiene 3 salidas (unos 450km) y le quité las pegatinas Karbona. La delantera está nueva sin estrenar y todavía tiene las pegatinas. Precio 450 euros, incluyendo los tubulares tufo que llevan puestos. La foto es de la rueda trasera y una delantera de 50mm que no está a la venta. Si alguien quiere una foto de la delantera se la puedo hacer, pero que se haga una idea que es clavada a la trasera.



Si hay interesados, mi mail es ironmandream arroba yahoo punto es

Besos en los morros,
Dani
P.D. Aviso que no me gusta negociar

viernes 18 de septiembre de 2009

El deporte te puede ayudar a cambiar de vida

Ayer fue otro de esos días duros en la ofi, uno de esos de los que ya hablé en un post anterior. De esos en los que ves a amigos con caras tristes. De esos en los que se levanta gris en Madrid, se pone a llover, y no sabes si son gotas de lluvia o aquellas otras cosas de las que hablaba el replicante de Blade Runner.

Pongamos un poco de humor al día de hoy y disfrutemos de experiencias reales, de cómo el maravilloso mundo del deporte puede ayudar a los chavales a salir de algunos pozos muy negros.


Besos en los morros,
Dani
P.D. Mañana estaré en el Festibike por la mañana. Si alguien me quiere pedir un autógrafo, que me mande un mail con su número de teléfono y quedamos.
P.D. 2 Ramón, no me creo lo que me has contado esta mañana. En breve estarás con la flaca sufriendo por algún puerto.
P.D.3 El vídeo es cortesía de un colega de blog y amigo. Que se manifieste en los comentarios si tiene huevos.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Llegó el día

Hace un tiempo que el tema estaba rondando y, finalmente, se ha confirmado. Soy oficialmente partícipe del programa Good Fight de Cannondale. Amablemente me han cedido el siguiente bicho para que disfrute de él durante un laaargo tiempo.


Es decir, que me he convertido en un tipo esponsorizado por una de las más GRANDES -en todos los sentidos- marcas del mercado mundial de bicicletas. En fín, todo un sueño para aquel chaval que se subió a su primera bici, un hierro con grupo Zeus, hace más de 20 años y que se compró una Cannondale emocionado hace 9 años.

En breve os contaré algo más, habrá fotos, agradecimientos, etc. Hoy estoy muy cansado y el trancazo me tiene molido.

Besos en los morros,
Dani
P.D. Es probable que ponga a la venta mi Cervelo P2C (está nueva) y algo de material extra (ruedas, básicamente). Si alguien está interesado, que se ponga en contacto conmigo, pero ya os aviso que no pienso "regalar" nada.

domingo 13 de septiembre de 2009

Pulsiones

Sé que es un sinsentido pero, a veces, algo me empuja a hacer cosas. A buscar alternativas, a crear con fuerza, a innovar. Hoy esa pulsión interna ha vuelto de nuevo. No sé muy bien qué espera de mi, pero tira con rabia hacia lo inesperado.

Busco ideas. Elementos que justifiquen el intento, pero sólo experimento un cierto desasosiego. ¿Qué hacer? ¿Algún consejo?

Besos en los morros,
Dani

Amago

Ayer, dado que no había podido ir a nadar en toda la semana, robé un rato al mediodía y pude hacer 2000 metros. Anoche, no sé bien si como consecuencia de ese exceso natatorio, me pillé un trancazo del 15. Tuve que comprar un medicamento de esos dopantes que te despejan la nariz. Aun así he dormido regular, levantándome con los ojos hinchados, mocos, dolor de garganta y otras porquerías repartidas por mi anatomía. He decidido ser conservador y no coger la bici y parar este amago de lo que sea antes de que vaya a más.

Si la semana pasada salín 6 horas y cuarto, ésta, sin este domingo baldío, se queda en 7, 3 por debajo de las 10 planeadas. Poco importa cuando estamos a estas alturas de temporada, pero bien que me jode.

Si tengo tiempo escribo algo más esta tarde.

Besos en los morros,
Dani

viernes 11 de septiembre de 2009

Otro tipo de tonterías

Por lo que releo, ahora que me ha dado por entrenar, en vez de contaros mis pajas mentales os cuento lo que muevo el trasero. Valiente estupidez...

Ayer una hora de gim, moviendo lumbares, hombro, bíceps y tríceps. Hoy 2 horas y cuarto de bici de montaña, disfrutando como un enano.

Es tarde y tengo sueño, si no os daría la paliza con alguna tontería adicional. Mañana más y, a poco que me esfuerce con esto de la tecla, mejor.

Besos en los morros,
Dani
P.D. ¿Por qué cojones no me toca la primitiva?

miércoles 9 de septiembre de 2009

Dolores

No me refiero a ninguna "Lola" con eso de "Dolores". Quiero hacer referencia a lo que siento en las patas después de lo de ayer y lo de hoy. Ayer, como os comentaba en el anterior post, tocó gim: calentamiento, lumbares, abdos, dorsal, pectoral y... patas.

Hoy salí 1h y 45min con la MTB, a disfrutar en la Casa de Campo con cambios de ritmo, subidas, bajadas rápidas, llaneos, sustos sobre tramos con arena suelta, etc. Y las piernas duelen mucho, ya no sólo el bícep femoral, sino también los cuádriceps. Me duele al caminar. Me duele al sentarme y levantarme. Me duele cuando muevo ligeramente cualquiera de las piernas. Me duele cuando me tumbo en el sofá, después de cenar. Me duele y me recuerda que me estoy moviendo. Es un dolor profundo, pero agradable.

Mañana vuelta a la piscina por la mañana (hoy el gim tuvo problemas logísticos y me quedé con las ganas de 1000 metros suaves) y por la tarde quiero trotar 15 minutos para tantear el gemelo y hacer un buen rato de elíptica por compensar.

Besos en los morros,
Dani
P.D. Cuanto peor me siento, más a gusto me encuentro; debo estar gilipolllas.

martes 8 de septiembre de 2009

Comienza la diversión

La semana pasada fueron algo más de 6 horas de vigorexia. Una barbaridad, cuando uno piensa que desde Lanzarote del año pasado no había sumado tantas horas en una semana.

Ayer, a falta de recuperar el gemelo totalmente, en vez de una hora de carrera "regenerativa", cayeron 45 minutos de elíptica en el gim (como un hamster en la jaula, pero con cascos y vigilando el pulso para que no cayera). Hoy, una hora de pesas y un buen rato de estiramientos. Y así un día tras otro, buscando oportunidades en vez de excusas.

Os dejo un vídeo alusivo a la fauna de los gimnasios de la que os hablaba en otro post.


Besos en los morros,
Dani

viernes 4 de septiembre de 2009

Los conquistadores de lo inútil

Va a hacer 3 años que se me fue mi amigo Javi Martínez Sierra. Era un tipo lleno de vida, un chaval que estudiaba INEF y Fisioterapia y que llevaba el deporte en las venas. Teníamos pensado participar a algunos raids y en pruebas de MTB. Estaba ilusionado con mi debut en un IM y él pensaba participar en uno en el futuro.

Habíamos quedado para que le enseñara algo de progresión en nieve y hielo, uso de crampones, piolet, autodetenciones... Pero me iba a Estambul en un viaje de empresa y él quedó con su primo para hacer descenso de cañones. Ese fin de semana, Javi nos dejó en una poza.

Le pedí algunas fotos a Laura, su novia a la que adoraba, y ella me las mandó junto con un texto que reproduzco más abajo.

No es el aniversario de su partida todavía. No hay nada especial que me haya recordado a él para saldar esta deuda pendiente. Simplemente le llevo en el corazón y hoy me apetecía publicar esta crónica de un raid en el que demostraba su amor a las pruebas de resistencia. No te olvido, amigo.

Hoy 1000 metros de piscina, mucho mejor que los del martes. No pude coger la bici por asuntos familiares.

Besos en los morros,
Dani

Los conquistadores de lo inútil


Es viernes, suena la campana y salimos de clase como si nos quemaran los asientos. Por fin el fin de semana. Mis compañeros se preparan para dos días de alcohol y discotecas, pero yo este fin de semana voy a hacer algo diferente.


Termino de comer y me afano en prepararlo todo, le doy un beso a mi madre antes de irme, me dice por decimoquinta vez que sea prudente. Bajo y Alberto me esta esperando con el coche, nos encaminamos hacia Mara, provincia de Zaragoza. No nos es muy difícil encontrar el pueblo, por lo que pudimos cenar tranquilamente y ponernos a organizar todo para mañana.


Nos esperan 120km de bicicleta de montaña, 50km a pie, 10km en piragua y maniobras con cuerdas, todo ello sin un circuito marcado, todo en orientación con la única ayuda de un mapa y una brújula, sin parar el reloj. Unos dicen que estamos de atar, otros que esta clase de competiciones son una locura, en fin no se como describirlas.


Seis de la mañana, nos levantamos del duro suelo del polideportivo, apenas he dormido con los nervios, recogemos, desayunamos y nos acercamos a la salida con las bicis. 40km para ir calentando, no cometemos ningún error de orientación y llegamos segundos al primer cambio. Alberto no se lo cree, de momento todo es entusiasmo. Cogemos la mochila con el material de escalada y comenzamos sin perder un momento los 20km de carrera a pie con algunas sorpresas, como algún río que hay que cruzar con la única ayuda de una cuerda atada de una orilla a otra. La cagamos con la orientación y perdemos 2 horas, gritos y reproches hacen el ambiente muy tenso: ninguno quiere perder tiempo y, lo que es mas importante, energias inútilmente ya que el cansancio empieza a amenazar con llegar. Y una vez llegue no se ira hasta el final, siendo cada vez mas agudo llegando a ser doloroso.


Realizamos las maniobras con cuerdas en la zona de escalada a 50 metros del suelo, aunque con el cansancio que comienza a hacer acto de presencia, no piensas en ello.


Otros 15km de carrera, me duelen los pies que llevo empapados de cruzar el río, que en noviembre no esta muy caliente que digamos, me falta el aire, tengo los pómulos rojos y los ojos inyectados en sangre, pero sé que si me preocupa el dolor de pies, es que aun no estoy realmente cansado. Alberto me dice “arrea niño que nos cierran el control” esta es su especialidad, lo mío es la bici, tras un breve receso para recomponerme continuamos la marcha.


Ya son mas de las cinco de la tarde, llevamos 9 horas en carrera y aún queda lo peor, ya que en invierno la noche es muy larga y fría.


35km mas de bicicleta, pronto se hace de noche, estamos destrozados comienza a llover y no encontramos el camino. Empiezo a pasarlo realmente mal, pero Alberto lo esta pasando peor, por primera vez nos aborda la idea de abandonar pero no será ultima, le doy ánimos, nos tomamos una barrita energética y parece que el cuerpo reacciona, aunque es solo una ilusión. A la media hora estamos igual o mas cansados si cabe. Nos alcanza tres equipos y decidimos seguir todos juntos hasta el siguiente cambio para poder ver mejor, ya que con las nubes la noche se ha cerrado y con nuestras luces apenas se ve.


Llegamos a un pueblo, en el que tenemos que subirnos al campanario para bajar con una tirolina, decidimos parar una hora aquí y seguir a las diez con los otros tres equipos.


Devoramos arroz y unos filetes empanados que me preparó mi madre en unos taper, con este frío el cuerpo consume más de lo normal para mantenerse caliente y la sensación de hambre es indescriptible, es como si no hubiéramos comido en un mes.


La noticia de que diez equipos se han retirado en la ultima sección nos confirma que no somos los únicos que lo han pasado mal, pero nos da ánimos saber que hemos aguantado.


A las diez salimos a por 40km mas de bicicleta, aún de noche claro. Salimos como si en vez de 14 horas llevásemos 14 minutos en carrera, pero en cuanto hay un mínimo repecho sientes como si una enorme mano te agarrara los músculos hasta estrangularlos y el ritmo vuelve a ser el peregrinar cada vez más lento que llevaremos hasta el final. Uno de los equipos que nos acompaña decide que no tiene sentido seguir sufriendo inútilmente y se retira. En estos momentos me toca animar a mis compañeros que llevan peor la bici que yo, al igual que ellos harán conmigo en las secciones a pie, sin esa ayuda psicológica sería imposible continuar.


Una de la madrugada 15km mas de pateo con 10km de piragua en medio, decidimos no parar por que sabemos que si paramos nuestros músculos se relajaran y será imposible retomar la marcha, nos ponemos el neopreno, para lo cual hay que quedarse casi desnudo, con la temperatura que hace no es muy agradable, aunque nos despierta un poco.


Ya nos hemos acostumbrado a la sensación que tenemos en las piernas de millones de punzones pinchándote, y ya solo sentimos las extremidades cuando hay algún desnivel y sentimos ser golpeados por el hombre del mazo.


Tras la piragua nocturna en un pantano con aspecto siniestro por la niebla toca la ultima sección a pie de 20km, comienza de nuevo a llover, ya hace horas que dejamos de correr y vamos andando, nos invaden las ganas de abandonar, comer relajadamente y descansar calentitos en casa, pero una extraña fuerza nos empuja, ya no estamos ninguno para dar ánimos, pero una mirada o una mano en el hombro vale mas que mil palabras.


Llegamos al ultimo tramo de bicicleta, estoy realmente mal, me doy cuenta de que hablo muy despacio y muy bajo, me cuesta entender lo que me dicen mis compañeros, estoy saturado, el pateo bajo la lluvia me ha dejado destrozado, voy como en una nube, es como si me hubieran levantado en medio de la noche y me hablaran todos a la vez, apenas puedo entender lo que me dicen.


Todo está oscuro, la niebla esta muy baja y lo único que veo es el chorro de luz que sale de la linterna en el que puedo ver mi respiración y las gotas de lluvia iluminadas como si fueran un millón de minúsculas lucecitas, la escena es como de película de terror, pero no siento angustia, por un momento me quedo sentado en la furgoneta mientras mis compañeros sacan sin ninguna prisa las bicis. Contemplo atontado el perfil de las montañas en el horizonte, es lo único que se distingue en la oscuridad, las pocas personas que están en el control están metidos en sus coches durmiendo, el silencio es casi total, oigo mi respiración y el latir de mi corazón como si yo no estuviera allí, como si fuera una película y yo solo fuera el espectador.


Aún no se por que, casi por inercia me monto en la bici y pedaleo como un zombi, la organización a acortado este tramo a causa de la lluvia y solo serán 10km por carretera, no creo que hubiera sido capaz de entender ningún mapa en esas condiciones, es como si estubiera fuera de mi cuerpo, pedaleo de forma mecanica sin sentir nada.


Los primeros rayos de sol aparecen tímidamente entre las nubes, son las ocho y media de la mañana, hemos superado las 24h de carrera, nos cuesta una eternidad recorrer esos últimos kilómetros.


Por fin entramos en Mara, hacemos el tiro con arco, casi sin fuerza para tensarlo, el circuito de orientación urbana, y por fin tras algo mas de 26 horas de carrera entramos en la meta y nos abrazamos. Somos octavos, nos comunican que el resto se han retirado. Lo que nos deja últimos, pero hemos terminado, teniendo en cuenta que de 30 equipos solo lo hemos logrado ocho, estamos más que satisfechos. Comemos algo, descansamos y nos vamos a casa.


Entro con una cara que es un poema, le cuento las anécdotas a mi familia comiendo y me acuesto a las cuatro de la tarde hasta la mañana siguiente, nunca he dormido tan profundamente y tan a gusto.


No creo que existan muchas cosas tan románticas en estos momentos como este deporte, ya que los premios por ganar una de estas pruebas están entre los 500 y los 1000 euros para todo el equipo, teniendo en cuenta que solo en participar se han gastado unos 200 o 300 sin contar el material, resulta imposible vivir de ello en España, ni siquiera para los profesionales que corren pruebas con la misma dinámica pero de 6 a 15 días en los que apenas duermen un par de horas al dia en toda la prueba.


Tampoco lo hacen por fama, por que nadie les conoce fuera del pequeño circulo de los aficionados, la mayoría de la gente no sabe ni que existen estas pruebas. A veces me pregunto si no me habré equivocado de deporte, viendo como los futbolista cobran cientos de millones por 90minutos a la semana.


Pienso si no tendré algo mal en la cabeza, para hacer ese esfuerzo sobre humano, que no va ha tener ninguna repercusión, ni ninguna recompensa, es más hay que hacer muchos sacrificios, pero entonces pienso que si que tiene su recompensa, cuando llegas a la meta en la que apenas abra 10 personas en un pueblo perdido de la mano de Dios, abrazas a tus compañeros y le dices “lo hemos conseguido” en ese instante todo tiene sentido, todo el sufrimiento, el frío, el hambre, todas las penalidades han servido de algo.


Sólo alguien que lo ha vivido puede comprenderlo.


En ese momento sientes que lo has conseguido, lo que la gente decía que era imposible, sobrehumano, inútil.


Javier Martínez Sierra 22-11-2003


jueves 3 de septiembre de 2009

Cansadillo

Ayer estaba tirado en el sofá a las 20:30, pensando en meterme en la cama antes de las 22:00. Una hora más tarde me obligué a subir en el rodillo y tratar de llegar a una media hora de pedaladas. Finalmente fue una hora lo que aguanté. Llevaba más de un mes sin subirme a un sillín y lo noté en los dos tirones en que me dieron en los gemelos.

Hoy salí una hora y media también con la bici (de vatios mejor no hablar). Y mañana cojo la mountain bike con el Torpedo. Joder, esto marca una tendencia.

Besos en los morros,
Dani
P.D. De un vídeo del youtube que me vi ayer en el rodillo (cayeron unos 8 ó 9) "Tienes más de 100 motivos para dejarlo, y sólo una razón para seguir adelante"

martes 1 de septiembre de 2009

Carrera a pie

Hace años pasé por uno de esos puntos de inflexión de los que os hablaba en otros post. Un buen día cambié de vida y me compré unas zapatillas de correr y, armado con mi walkman, empecé a dar decenas de vueltas al campo de fútbol que hay debajo de la casa de mi madre. Ahora ese campo es de césped artificial, pero antes era de arena, de esa que en verano levanta polvo y en invierno se inunda por mucho que lo drenen.

Meses más tarde "salí" a correr por la calle, dando vueltas a un recorrido de 5km que me dejaba exhausto. Tragué mucho humo de los coches y vi amanecer y anochecer muchos días.

Recuerdo mis primeras Nike Air Pegasus, mis primeras Asics... Zapatillas que me parecían diseñadas por la NASA y que las cuidaba como oro en paño. Siempre calzando primero el pie izquierdo y siempre colocando los cordones perfectamente (que son manías que todavía mantengo).

Correr me libera. Ahuyenta los demonios que me persiguen, los espanta. Me relaja y me traslada a otros lugares con los que sueño mientras dejo la mirada perdida en el infinito. Correr me encanta.

A alguien que "no le gusta correr por que es aburrido" es muy difícil explicarle qué se encuentra en esos minutos u horas que pasas volando. Es necesario calzarle unas zapatillas y obligarle a salir unas semanas. Después ya está perdido de por vida. Empieza corriendo la San Silvestre y acaba por preguntarse por qué no se inscribió antes a una maratón. Están(mos) enfermos. Enfermos de sudor y de dolores. Enfermos de libertad y de alargar la zancada. Enfermos de salir de un mundo que puede asfixiar y que busca de válvulas de escape. Válvulas como un pantalón corto y una hora por delante.

Pero la carrera me destruye poco a poco. Mina mi espalda. Atraganta mi corazón, perfectamente imperfecto. Y lo mismo que me destruye, me hace crecer. Por que cada día que corro más de hora y media, o que he trotado a menos de 4:30, o que mis pulsaciones no han subido de 160, o que siento que la tierra desaparecía bajo mis pies, ese día me siento feliz y entero. Me siento parte de una gran familia.


Hace años leí un artículo en el que se preguntaban:
- "¿Cuál es el mejor día para empezar a correr?"
Y respondían: "Hace 10 años"
- "¿Y el segundo mejor día?"
- "Hoy"

Salid, hoy, a correr y enfermad un poco. No os matará y, además, os abrirá las puertas de la libertad.

Besos en los morros,
Dani