Una de mis pretensiones al empezar este blog era alejarme del día a día deportivo del antiguo "
IronMandream" y, una vez conseguido el sueño, seguir avanzando. Por eso este cuaderno de bitácora no guarda demasiado el orden, ni la decencia, o una línea argumental definida. O sea, que escribo cuando quiero, como quiero y de lo quiero.
Y es que, al hablar de las cosas que me gustan, de ciertas pasiones muy vulgares, van saliendo de forma algo más recurrente algunos temas benditos. Por eso ya no sé lo que es un "off topic" o un "topic" o "in topic". Me siguen gustando las buenas bicis, los zapatos de verdad, el IM sobre todos los deportes (he dicho IM, no triatlón), los huevos estrellados, la gente que piensa, la fotografía, los amigos, las camisas blancas, los vientos de Lanzarote, la música que me dice algo, los recuerdos de cosas que no pasaron todavía, ciertas películas, Manuel Vicent y Emil Cioran, unas zapatillas cómodas y rápidas, Nueva York...
Todo esto viene porque esta semana he entrenado la friolera de cero minutos por varios motivos: estoy centrado en un par de temas más interesantes, he tenido trabajo como para exportar, he estado de curso dos días (otra vez el bueno de Kotler y algún otro gurú en un
Foro de Marketing) y, casi sobre todo, no me ha salido de las narices buscar una hora escondida para machacar una estructura esquelética ya de por si dañada.
Pero sí tuve "una hora" para acercarme hasta un Outlet que tenemos a las afueras de Madrid para que Scott Schuman me firmara un ejemplar de su libro "The Sartorialist".

Scott Schuman es un tipo que un día cogió una cámara de fotos y se puso a fotografiar a la gente vestida con estilo, pero que se alejaba de lo que dictaban los gurús de la moda desde las pasarelas. Gente normalmente "corriente", pero con personalidad, con valores estéticos propios o clásicos, con un algo que hace que las prendas que les cubren transmitan más que un simple aislante de la temperatura exterior. Y este hombre se hizo un nombre, y su blog tiene más de 100.000 visitas diarias, y se ha convertido en uno de las 100 personas más influyentes de la moda, y... Y que visitar "
The Sartorialist" de vez en cuando supone una bocanada de aire fresco entre los grises del día a día (para que algunos lo entiendan, es como escaparte con la mtb cuando ese día te han puesto 4 horas, acoplado el 70% del tiempo haciendo 10' x 5 de series al 90% de intensidad).

El encuentro fue breve pero muy cordial. Hizo un comentario adulador sobre mi chaqueta (no sé si el término "adulador" es el más adecuado, pero imagino que quería caer bien a la gente y desconozco la sinceridad de sus palabras). Esa chaqueta de ante, de ante pesado, consistente, no es cualquier chaqueta. Los fashionistas dicen que es vintage, pero realmente es una chaqueta que pertenecía a mi padre y que, unos 30 años después, sigue estando impecable. Y lo que yo digo no es que no sea vintage, sino que a mi me parece que es vieja y de segunda mano. Pero es cojonuda.
Besos en los morros,
Dani