miércoles 27 de enero de 2010

Onírico

Estos días están pasando muy deprisa. Deprisa las cosas en la oficina. Deprisa el acople a la rutina semanal después de unas vacaciones ya lejanas. Deprisa en los negocios. El tiempo pasa deprisa y, aunque pretenda acabar conmigo, le planto esta cara de lata usada que se me está quedando y vamos avanzando.

Leía ayer en las tapas del libro "Romper una canción", de Benjamín Prado y Sabina -sobre el proceso creativo del último disco del de Úbeda-, un fragmento de una frase que resume lo que pienso sobre esto de la escritura: "pelear a muerte por cada palabra". La verdad es que más bien refleja una actitud ante la vida, ante aquello que significa nuestra vida: "pelear", dejarse la piel, luchar por algo; "a muerte", (¿cómo si no?); "por cada palabra", por cada verso, por cada suspiro, pedalada, zancada, mirada, sonrisa, beso o lo que a cada uno le muerda el alma.

Y por eso, este juntaletras de poca monta, se lía a veces la manta a la cabeza y llena una cuartilla, o plantilla de blog, o lo que sea, y se pone en plan lírico. Pero ese proceso es rasgador. Araña. Perfora la piel como un cuchillo caliente se hunde en la mantequilla. Porque cada palabra tienes que lucharla a muerte para que encaje. Cada puta coma, cada pausa. Y relees y te das cuenta de que, si uno no es capaz de interpretar un mismo texto de la misma manera 3 veces seguidas, ¿cómo cojones va a hacerlo alguien con el que todavía no has compartido un "café sólo con hielo y sacarina" en un bar?

Por eso me cuesta escribir últimamente. Porque este es un trabajo como otro cualquiera, que requiere tiempo y sangre que perder. Y, a veces, uno no tiene plasma para hipotecar.

Al grano.

Volábamos desde Madrid a Filadelfia, para dar luego el salto definitivo a Orlando, la mañana del pasado 25 de diciembre. Mientras el pájaro sobrevolaba el océano, las familias daban cuenta de una comida que muchas veces sólo vale para recordar a algunos muy valiosos que ya no ocupan silla (aunque llenen los corazones). Yo no soy de esa pasta, de la pasta de celebraciones que no van conmigo y, en la medida de lo posible, pongo millas de por medio siempre que puedo. Como decía, sobrevolaba el Atlántico el avión de US Airways, sumiendo al pasaje en una modorra de baja intensidad, sólo rota por algún llanto austero o por una palabra de más. En general íbamos casi todos con un pie en la tierra de Morfeo, tratando de que esas 8 horas se hicieran, en vano, lo más cortas posibles. Y, en medio de ese tiempo infinito de vuelo, de esos muchos miles de pies sobre el mar azul, de ese duermevela, se produjo la aparición.

Con los niños dormidos, las revistas tiradas en el suelo y los ojos a medio cerrar, creí ver una forma roja, sentada en un trineo, que volvía de una demente jornada nocturna de trabajo. El viejo gordo y barbudo acercó a los renos al ala del avión y, viendo que sólo yo miraba por la ventanilla, sonrió y, a través del cristal y en silencio, sin pronunciar palabra, me dijo: "tú no crees en mi y quizá yo no creo en ti, pero tú crees en ti y por eso te concedo los regalos que me pidas". Y, una vez dicho esto, después de ese instante insignificante, sin mover sus labios un ápice, guiñó un ojo y se alejó. Y allí me quedé, dormido ya, con cierta cara de gilipollas, soñando con unos deseos que debería elegir bien, aunque fuera de forma inconsciente.

Y soñé con tonterías. Tonterías como no tener que volver a tomar medio Miolastán por un ataque de dolor de espalda como había hecho un par de días atrás. Tonterías como poder coger en brazos a mis hijos sin conocer de antemano unas consecuencias nefastas en la L5-S1. Tonterías como poder calzar a la Slice unas Zipp 404 con unos bujes de aire, de un aire que permitieran un rodar eterno y fácil.

Muchas, muchas tonterías, como poder asistir uno de estos años al campus de Pozo, donde poder entrenar unos días bañado por el sol y las sonrisas. Y más cosas. Cosas como no tener que preocuparme por la oficina, por las compras de empresas, por amigos a los que les obligan a dejar un trabajo que tampoco quieren demasiado. Pequeñas cosas, que diría el otro, como tener la seguridad de que puedo correr un par de horas sin tener que recuperar otros dos. O como estar todavía más cerca de la gente a la que quiero de verdad. Seguía soñando, porque soñar era gratis y ese viejo gordo me había dicho que me concedería los deseos.

Soñaba con una isla de arenas negras en mitad del Pacífico, donde Berta, esa piedra blanca que tomé de la orilla del Mediterráneo, quiere ir a vivir cuando pase la línea mágica de Ali'i Drive. Berta sigue en mi mochila del gimnasio, esperando ese día que sabemos que llegará.

Y soñaba con canciones sencillas y perfectas que suenan en mi iPod mientras vuelo bajo en el barrio a más de 4 minutos por km. Con comidas sabrosas y conversaciones interesantes.

Soñé con cosas profundas y profanas. Con asuntos divinos y mundanos. Con gente especial. Soñé con muchas cosas, pero sobre todo soñé con mi Mujer y con que mis hijos siguieran igual de valientes que Álvaro, que se enfrentó días más tarde al poder del lado oscuro y salió victorioso.


Besos en los morros,
Dani

domingo 24 de enero de 2010

Je, je, je... Otro resumen semanal

¿Acabaré convirtiéndome en un cretino de esos que sólo cuelgan en su blog lo que entrenan? ¿Soy ya uno de ellos? Afortunadamente este segundo blog nació con la pretensión (aun mayor) de escribir lo que me saliera de las narices, así es que, mientras no tenga tiempo, me dejaré en paz de líricas.

- Lunes: carrera, elíptica en el gim y masaje.
- Martes: piscina y 1 hora y 45 minutos torturando la Slice en el rodillo. Me meto en la cama a las 00:30 con la sensación de haber hecho bien los deberes.
- Miércoles: Reventado, decido parar.
- Jueves: piscina y dos horas de bici (carril bici, nada de rodillo). Me acuesto ahogado y si no es por el ventolín no hubiera podido dormir.
- Viernes: me levanto con un trancazo del 15, ojos llorosos, algo de fiebre... Un calcetín sudado.
- Sábado: sigo jorobado.
- Domingo: 3 horas de bici con muy buenas sensaciones y reunión familiar de esas que valen como entrenamiento extra.
Total, unas 10 horas. Hubiera subido bastante más si no hubiera estado jorobado esos dos puñeteros días, pero es lo que hay.

Grandísima entrada del Barón en su blog.

Besos en los morros,
Dani
P.D. Espero daros la murga con algo más profundo en breve, pero ahora bastante tengo con sentirme de una pieza.

domingo 17 de enero de 2010

Resumen semanal

Joder, cuánto tiempo queriendo escribir este título de post.

- Lunes: vuelta a España, llegando acojonado al trabajo. Toca carrera, pero la paso al sábado por los nervios y el cansancio.
- Martes: carrera de 40 minutos. No duele nada la espalda. Día negro en la oficina. Ya queda menos para la compra de Sun por parte de Oracle. Parece ser que llegaré a "vestir de rojo".
- Miércoles: más tranquilo, natación por la mañana y rodillo por la tarde.
- Jueves: carrera de 40 minutos. Sigue sin molestar la espalda.
- Viernes: natación por la mañana. Vacío por la tarde por cambiar de hábitos alimenticios. Me he pasado con la dieta estos días y lo pago con mal cuerpo por la tarde.
- Sábado: 50 minutos de carrera y natación por la noche, todo seguido. Acabo reventado.
- Domingo: mis patas están como piedras y llueve. Soy precavido y en lugar de las 2 horas y cuarto de bici, me quedo en casa haciendo una hora y media de rodillo. He comido una barbaridad y mañana me levantaré pesado, pero iré a nadar a primera hora.

He vuelto a ponerme serio. Lo necesitaba como respirar.

Besos en los morros,
Dani
P.D. En breve os contaré mi experiencia onírica en el vuelo a los USA.

lunes 11 de enero de 2010

Huy, huy, huy, huy, huyyyy...

Veremos si se confirma, pero es algo que viene rondando hace algún tiempo.

Besos en los morros,
Dani

domingo 10 de enero de 2010

Vuelta a casa

Últimas horas en los USA. Mañana a las 17:00 tomamos un avión hacia Filadelfia y, si las tormentas de nieve lo permiten, unas horas después volaremos de nuevo hacia España.

En la "tierra de la democracia" me reafirmo en el pensamiento de que infinitas alternativas de elección no nos hacen necesariamente más libres. Muy al contrario, hay opciones que nos esclavizan poderosamente.

Vuelvo probablemente en una de las peores formas físicas en las que me he podido encontrar últimamente, pero los ánimos están cargados.

Besos en los morros,
Dani

miércoles 6 de enero de 2010

Me hago viejo

Seguimos de periplo "floridiano", pero ahora ya apalancados en un resort de Disney. Sólo hay dos cosas reseñables: están a punto de batirse records de frío en Florida (hoy los bichos del parque de animales de Disney estaban catatónicos) y A ÁLVARO SE LE MUEVE UN DIENTE (por causas naturales). Me hago viejo...

Besos en los morros,
Dani
P.D. Perdonad que no conteste mails o comentarios del blog, pero mi acceso a internet es muy limitado.

domingo 3 de enero de 2010

On the road again

Ayer me daba un baño en la playa en Cayo Vizcaino a 28º y hoy nos pelamos de frío en Cabo Kennedy. Las previsiones más pesimistas para los próximos días dan incluso -1º para una de estas noches en Orlando. Ver para creer...
Esta mañana, antes de dejar el paraíso de Miami (Julio Iglesias y Alejandro Sanz serán lo que sean, pero de gilipollas no deben tener un pelo) he pasado por Biketech (buscad en internet, paso de poner enlaces, que los peques no paran en la habitación del hotel y no tengo un minuto). Mil gracias a Jesús, que me ha mandado un par de mails con info y en la tienda me han tratado de maravilla. Es una "juguetería" donde todo triatleta que se precie y pase por Miami no debe dejar de visitar. Me he traído 4 ó 5 juguetes -por hacer gasto, la verdad, porque no me hacían falta del todo-: medias de compresión, una visera, botijos, portabotijos para el acople, calcetines... Y me he dejado más de 200 dólares. Las 2 cosas "serias" que buscaba se iban de presupuesto.
Mañana toca ir a ver el Kennedy Space Center -Álvaro está flipado con la visita- y a partir de pasado estaremos en Orlando, parque va, parque viene.
Besos en los morros,
Dani
P.D. El día 1 a las 7:35 estaba en la calle estrenando las Brooks Ghost que me he comprado por $59... Hay que empezar bien el año.