Antes de nada quiero dejar claro que eso de hacer 2 IM en 6 semanas:
- No debe realizar ese experimento en casa
- Debe recetarse bajo prescripción facultativa
- No es apto para menores de edad
Los que me conocéis sabéis que este servidor iba a Austria a disfrutar del viaje, de la gente, de los paisajes, del turismo... Y a participar en una carrerita que tendría lugar el día 4 a las 7 de la mañana. Viajaba sin presión por haber hecho Lanzarote y con las ganas justitas de pasar tanto tiempo a ritmo cansino.
Las semanas entre LZ y Austria no fueron buenas, cómo no. Al cansancio propio del exceso canario se sumaron unas complicaciones familiares que me tuvieron fuera de juego casi 3 semanas, además de otro fin de semana con las lumbares muy tocadas y alguna que otra porquería que ya no quiero ni recordar (¿podré ir a un IM entrenando a gusto y con las últimas semanas tranquilo?). Total que plantaba mi culo en el avión camino de Venecia con 4 salidas de bici, la más larga de unas 4 horas y media, 3 sesiones de piscina (1000, 2000 y 3000 metros) y nada de carrera a pie (¿para qué arriesgar?). Poco equipaje en las alforjas para un camino jodido como el del IM pero, ¿quién dijo miedo?
Venecia - Klagenfurt se vió adornada con 3 horas parados en la autopista por un camión accidentado que tapó por completo los carriles. Voy a evitar hablar de la parsimonia de los empleados en solucionar el problema porque me puedo cagar en la madre que parió a los responsables de semejante desaguisado. Canícula italiana, 3 horas a 40 grados fuera del coche, dos niños pequeños... Poco más hace falta añadir. Si no llega a ser porque llevábamos zumos, batidos, galletas y el depósito lleno (lástima que no se quemó el motor del coche después de 3 horas parados y con el aire acondicionado a tope) hubiéramos tenido un problema de verdad.
Hotel en Klagenfurt pegado a la salida del agua (T1), completamente nuevo y cómodo (¡¡¡Gracias Jose "Caiman", gracias Antonio!!!!). Eso sí, la parte del canal que inspeccioné cerca del hotel tenía mierda como para colapsar el culo de Falete. Mi hijo se descojonaba pensando que papá tenía que terminar de nadar ahí.
La zona donde se desarrolla el IM es muy bonita, con un lago que invita a disfrutar, a pesar de la gente que había ("Esto parece el Parque Sindical", Maca's dixit), pero para los peques es una gozada: playita, agua dulce, toboganes, cesped... Eso sí, muy, muy pocas tías en topless. Los alrededores hacen honor a lo que uno piensa de Austria: pinos y verde por todos lados, casitas de cuento y restaurantes que cierran a las 8 de la tarde, te pongas como te pongas.
Si vas con tiempo y sin estrés te puedes pasar por la expo a degustar de miles de juguetitos propios del macho triatlético. En mi caso no compré ni un triste parche. Harto estoy de gastar dinero.
Poco más que añadir a la previa... Comida de confraternización entre el grupo de españoles que competíamos juntos, Ironkids, calor agobiante, chubascos a media tarde...
La noche anterior al IM se me cae (ayudada) una uña del pie, efecto colateral de Lanzarote, España gana a Paraguay (era tarde, pero había que verlo desde la cama) y Paula vomita la cena, aportando un puntito extra de estress.
La mañana... Desayuno a las 5: plátano, algo de fruta adicional, un bollo obligado, un zumo y poco más. A las 5:30 voy camino de boxes tranquilamente. Cargo los botijos, el tamagochi del PT, dejo las zapas y plantillas en las bolsas, entrego la special bag (red bull) y a cambiarse al camping que hay al lado de la salida, en la autocaravana de unos amigos. Las chanclas que llevo me producen una rozadura en un dedo del pie, pero todo me da igual.
En la entrada a la playa veo a Maca y ya no nos separaremos hasta la entrada en el agua. En esos momentos necesitas a alguien para ir emplamando chistes fáciles que calmen la tensión. Vemos a Nacho Happy y algún otro colega y en seguida nos metemos en el agua.
Salida muy limpia, nada que ver con Lanzarote. Cada uno tiene su hueco y se respetan bastante los cuerpos ajenos. Nado tranquilo, con cadencia y técnica y sin forzar en ningún momento. De vez en cuando busco la boya o chequeo el Polar y veo que todo va en orden, así es que yo a mi rollo y punto. Los giros suponen un pequeño atasco, pero nada grave, un par de leches reglamentarias para dejar alto el pabellón patrio y poco más. La recta de vuelta (completando 3000 metros) acaba en la entrada a un canal donde la gente puede disfrutar de un bonito espectáculo durante 800 metros. 2500 pingüinos en un canal de 10 metros de ancho y 1 y poco de profundidad tratando de avanzar de la manera más limpia posible. En mi caso, fui incapaz de adelantar a un menda que iba nadando a braza a mi lado. Salida del agua (turbia pero no asquerosa) en un tiempo deleznable, pero con la tranquilidad de acabar fresco como una lechuga.
T1 coincidiendo con Zubi, que salía del agua un minuto detrás de mi. Tranquilamente me visto de ciclista y voy a los baños a retornar parte del agua que había bebido en la natación. Cogemos la bici sin más contratiempos.
Si alguien tiene algún tipo de paranoia o complejo con los tiempos en un IM, tiene que ir a Austria a competir. Comparado con Lanzarote, el recorrido de bici es un chiste. Yo soy lento de narices y llegaba falto de todo, pero el que haya preparado la prueba de forma específica puede VOLAR a poco que le de a los pedales.
Los 30 primeros Kms tienen unos toboganes muy facilones donde poder disfrutar de lo lindo. Acoplados, sin problemas, y pasando y sobre todo siendo pasado por otros triatletas.
Los segundos 30 kms (aprox) empiezan y acaban con unas cuestas, que son apenas dos tachuelas en las que tirar de cadencia y algo de alegría en los pedales. Son la parte más lenta del circuito pero, entre los paisajes y el trazado del recorrido, se pasa en un pis pas. Eso sí, sonaron las alarmas y veía que algo no iba bien.
Los últimos 30 kms son para ir muy deprisa en la bici. Bajada tendida, plato grande y a disfrutar de medias a las que no estoy acostumbrado. El powertap reportaba unos guarismos más bajos de lo esperado, pero estaba dentro de lo razonable. Ahora bien, a pocos kms de completar la primera vuelta, mi sistema digestivo colapsa y decido parar a hacer un Ctrl+Alt+Supr, es decir, vaciarme por arriba y por abajo, con parejas texturas de fluidos (bendito paquete de kleenex).
En el paso por el km 90 la carita ya indicaba cómo se planteaba la segunda vuelta.
Eso sí, todavía tenía ganas y fuerzas para ir acoplado. Poco tiempo me duraría esa sensación, pero había que aprovecharla.
La segunda vez que se pasa por las rampas vuelve a saltar la alarma: en la primera de ellas me da un tirón en el cuádricep derecho que me obliga a parar en mitad de la ascensión. Pie a tierra, a estirar y caminar hasta que el terreno vuelve a horizontalizarse. Todavía queda mucho por delante y temo la segunda subida, más pronunciada y larga que la primera.
Afortunadamente tiro de cadencia (27 atrás) y de baja velocidad para calmar la pata y paso sin mayores problemas. Eso sí, el diluvio que nos esperaba durante media hora no ayudó demasiado en la recuperación. Tormenta que impedía ver, dolían las gotas en la espalda, dejaban las platillas empapadas (pánico para la carrera a pie) y miedo al tomar las curvas. Afortunadamente no pasó nada más y me bajé de la bici con unos vatios medios de chiste y el cuerpo completamente destruido. Habría que tirar de paciencia para acabar como fuera.
T2 tranquila, volviendo a parar en el baño y secando bien las plantillas. Besos a la familia y trote suave hasta el km 3. No hay nada que hacer, el contador de gasolina está a 0. Y no es cuestión de reponer con geles, comida o bebida: no hay de donde tirar porque se ha producido un fallo "multiorgásmico". A partir de ese km la tónica será la de "catro": caminar (mucho) y trotar (poco y lento). Tiempo para charlar con otros cadáveres en el autobús de cola y hacer amistades volátiles con catalanes, alemanas, un tío de Los Ángeles, algún inglés... Y otro español al que se llevó un coche por delante casi al acabar la bici y al que se querían llevar al hospital (dijo eso de "ni de coña me sacan a mi del IM").
Me voy cruzando con gente conocida y trato de animarles, pero bastante tengo con animarme a mi y en pensar sobre muchas cosas. Hay filosofía encerrada en esas horas de Maratón. Mucha filosofía y mucha poesía.
En algún momento incluso me pongo digno, sobre todo al pasar por el pueblo y trotar para la foto.
Aunque la tónica era más bien la de esta otra imagen: calor, tremendo calor y desesperación contenida (por cierto, qué patas lleva el tío de detrás de mi).
Finalmente las horas y los kms pasan, mando algún sms y me planto a pocos metros de la línea de meta. Sigo el protocolo y, de la mano de Álvaro, troto suave hasta el arco que separa a los Ironmanes del resto de los deportistas. No soy nada nacionalista, pero esa bandera me acompaña siempre en meta igual que algunas personas que no estan allí en ese momento; es bonito acordarte de todos los que te han echado una mano.
El tiempo final es, de momento, lo de menos. Lo importante es la experiencia y la cara de felicidad del padre y del hijo.

Me dijo Aitor antes de partir "te deseo suerte, porque como te desee justicia estás jodido". Al final hubo justicia y, efectivamente, los dos días posteriores al IM fueron muy, muy, muy duros. Pocas veces he pasado tanto miedo. Pero eso es otra historia.
Besos en los morros,
Dani
P.D. Me reafirmo en que la frase que más daño ha hecho a la historia de este país es "¿Qué? ¿No hay huevos?" porque el español medio se mete la cabeza donde le quepa y tira de corazón y cojones y llega al fin del mundo. Destrozado, pero llega o muere en el intento. Y así nos va.