lunes 24 de enero de 2011

El único trofeo que de verdad importa

Ya sé que resulta muy fácil escribir estas cosas cuando uno no aspira a ganar ninguna carrera. Que es tremendamente sencillo afirmar que el valor de la amistad es lo que de verdad importa ya que clasificarse para Kona es tremendamente jodido. Pero es que, insisto, para los triatletas de infantería, de esos que pagamos por sufrir y disfrutar, de los que ganamos cuando bajamos nuestras marcas o pasamos a algún amigo (o enemigo), hay ciertas cosas que deberían ser mucho más importantes.

Y, como ya escribí en alguna que otra ocasión, la gente que me he ido encontrando por el camino en estos años son, en su mayoría (siempre encuentra uno algún gilipollas, por qué negarlo) simplemente lo más grande que tiene el deporte.

Hace unas semanas, uno de esos pájaros con los que comparto nervios antes de un IM me regaló el siguiente recuerdo:


El muy ”mamón”, a parte de aburrirse en casa cuando no me da por saco con la bici, es un manitas de esos a los que les jode tener que pagar a un fontanero, carpintero, pintor, electricista, albañil o lo que sea. Total, que armado con una "Dremel", un trozo de madera y un azulejo me creó un recuerdo de mis IMs en un santiamén.

Los que me conocen saben que no tengo las medallas o camisetas colgadas por casa. Más bien al contrario, esos recuerdos están por los cajones dispersos, o en el trastero en alguna caja o vete tú a saber dónde. Ahora bien, ese trozo de azulejo y madera tiene sitio de privilegio reservado en un mueble del salón. No por fardar ante las visitas, sino porque me recuerda que antes, durante y después de un IM, hay gente que merece la pena conocer. Gracias Zubi.

Besos en los morros,
Dani
P.D. El muy cabrón sólo ha puesto el nombre de Lanzarote y de Kärnten, sin citar que son DOS LZ y que tocarán muchos más. A ver qué se le ocurre para ir llenando de estrellitas o lo que sea la escultura.
P.D. 2 A mis "Demons"... Estamos tratando de cerrar algún patrocinio. En breve habrá novedades (espero).

domingo 23 de enero de 2011

Primeros dorsales

Para todo hay una primera vez y, en el caso de hoy, mis peques se calzaban un dorsal en una carrera de 200 metros.

No soy yo de esos padres que tienen un orgasmo cuando uno de sus retoños se tira un pedo. Tampoco de los que van de "madre de la artista", tratando de que ganen en cada carrera, en el cole o en lo que sea. No nos equivoquemos, que tampoco me importaría ser el representante del próximo Nadal o Madonna, pero lo único que valoro en este caso es que mis peques sean felices. Y hoy, con los imperdibles agarrando un papel a la sudadera (-1 grado, como para ir de corto), lo han sido.

Paula ha tenido que correr "con liebre" porque tanta criatura a su alrededor le daba un poco de canguelo.

Aquí está concentrada, antes de salir (todavía con la frente pintada de un cumple de ayer).


La estampida de búfalos, a pesar del tamaño de la chavalería, era como para echarse a temblar.


Y aquí con el primer metal (y la camiseta de recuerdo en una bolsa).


Alvarete corría lesionado. Ayer sufrió una entrada jugando al fútbol por la mañana en el cole. Lo curioso es que por la tarde no se quejó en el tenis, pero esta mañana se levantó cojeando con un dolor fuerte en la parte de atrás de la rodilla (vamos, la corva). Pensé que iba a ser el miedo escénico, pero no. Después de la carrera fue a urgencias con Lorena y parece ser que tiene "gonalgia traumática". Inmovilización (está vendado), antiinflamatorio y sin moverse bruscamente en una semana.

Eso sí, no le faltó el humor en cámara de llamadas.


O en la línea de salida.


Y, al final, esperaba su trofeo con impaciencia.


Besos en los morros,
Dani, el orgulloso padre de los críos.

jueves 13 de enero de 2011

Silencio

Los motivos del silencio, en mi caso, suelen ser varios: no tener nada que decir, no tener nada interesante que decir, no tener ganas de decir nada, no tener tiempo para nada. Si bien uno encuentra tiempo para lo que realmente quiere, en mi caso he de confesar que no encuentro tiempo para esta cosa que quiero (como para tantas otras... ¿o no las quiero tanto?), que es escribir en el blog.


El caso es que ando más liado de lo que me gustaría e incluso proyectos personales que tienen que ver la luz en breve (¡perdonadme, Demons!) están sufriendo retrasos inesperados.

Parece que hoy las cosas vuelven a avanzar y que todo vuelve a su cauce. Veremos.

Un par de puntualizaciones. He recibido algunos comentarios sobre lo que escribo o dejo de escribir en esta, mi ventana. Apuntes sobre si mi estilo es tal o cual. Apreciaciones sobre tonos más o menos sosegados. Os lo agradezco de corazón. Os agradezco cada uno de vuestras opiniones, públicas o no. Ahora bien, tened bien claro que esta segunda edición del blog nació con la idea, si cabe más fuerte, de convertirse un púlpito desde el que escribir acerca de lo que, lisa y llanamente, me saliera de las narices (o del mismísimo apéndice genital). Si es triatlón, cojonudo. Si es alguna paja mental, mucho mejor. Si acaso soy beligerante, pues qué le vamos a hacer. Y si soy un soso... Y si soy un soso... Entonces denunciadme, que no quiero ser otro melifluo.

Dicho todo esto, me voy a seguir currando un poco.

Besos en los morros,
Dani