Hace exactamente 40 años un astronauta llamado Dave Scott se paseaba con un vehículo "Rover" por la superficie de la luna. Ese mismo día nacía un bebé a miles de kilómetros de distancia, en una ciudad llamada Madrid (curiosamente, hijo de José y de María, aunque el chaval no vino a hacer milagros). El año pasado, en el Museo de Historia Natrural de NY toqué una de las piedras que Dave Scott trajo de la luna y, en cierta manera, pensé que era una especie de regalo de cumpleaños (y una feliz coincidencia con el nombre del Más Grande).

En apenas una hora cumplo 40 años. Y, afortunadamente, no dislumbro a corto plazo ningún tipo de crisis existencial, ganas de hacer balances o propósitos de cambiar. Simplemente cumplo 40 tacos y he de decir que me siento feliz.

Evidentemente, cambiaría muchas cosas de las que me han pasado en la vida. Muchas decisiones erróneas. No soy de los que piensan que su pasado es perfecto y que ha generado un presente perfecto. No, nada de eso. Pero sí que creo que soy moderadamente feliz, que estos años me han sentado bien y que quedan muchas cosas buenas por delante. No es tiempo de quejas, sino de proyectos abiertos.
Y, para los que me conocéis, ya sabéis qué proyectos tengo:
- Seguir comiendo huevos estrellados.
- Ver crecer a mis hijos y comprobar cómo son más listos que yo.
- Compartir 831 momentos mágicos con mi mujer.
- Reirme tomando cervezas con los amigos.
- Participar en triatlones que me lleven más de 4 horas terminarlos. Y repetir en Lanzarote siempre que sea posible.
- Disfrutar con un par de zapatos de cordones y un traje bien cortado.
- Atarme con cuidado las Sauconys.
- Recordar a las personas especiales que se fueron.
- Viajar. Si es posible, haciendo alguna parada en Kona por un buen motivo.
- Ver viejos vídeos de Genesis, de Phil Collins, de Supertramp, de Oasis, de Los Secretos, de U2, de Coldplay, de...
- Ilusionarme cada dos años con las pelis de Woody Allen.
- Seguir subiendo por el Carril, a lomos de una bici hermosa, y tirar hacia Cerceda, Morcuera, Navacerrada, el Cerro...
- Volver a Formentera, París, San Francisco, Ibiza... y a Nueva York. NY como una religión.
- Hacer crecer Demonfit y que se convierta la casa de mucha gente.
Seguro que se me olvidan cosas, pero las cosas más importantes están en esta lista. Seguro.

Besos en los morros,
Dani
